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POEMAS SUICIDAS INFECTADOS DE AMOR




Los trígonos del logaritmo cósmico de tu virtualidad femenina

El infausto ripio camorrea mi alma de sabandija
y en el tormento me derriba como apóstata sarnoso.
Luna purpura tañida de innúmeros laberintos arquetípicos,
desalientas cualquier vestigio de fe en el hedor del sahumerio de mi vida.
Te pregunto, a ti, luna purpura, por el teorema de los Falsos Rumores.
Así abro los ojos para encontrarme en el nosocomio.
Prácticamente me lo han quitado todo, sin ninguna pertenencia:
los trígonos del logaritmo cósmico de tu virtualidad femenina,
intercambian sus energías en lo indiscernible.

Hora tras hora la eternidad móvil anuda mi fe
a una deificada desesperación,
Y odio profundamente ese mecanismo expiatorio,
sembrado en lo más hondo de mi ser, que define el Todo.
Por eso señalo como  Etálides en el Hades:
Alabo el movimiento de los movimientos
¡para pensar la distancia que nos separa!
Mentes que divergen en las leyendas de los sueños de Eros.

Grito: que progrese la insensatez en el océano de aguas abisales.
¡Que  todos los cielos me oigan!
Esta euforia desenfrenada llegará hasta el infierno de los helénicos.
Porque incluso mi corazón infame, 
 mientras tú me recibas en las fantasías que ideas,
tiene las artes sutiles de la juventud eterna.




POESÍA MALDITA PARA EL CORAZÓN SATANICO




Escupitajo

Siendo buitre de sangre espumosa,
plasmocito de tinta ilusiva 
pensado durante el infinitesimal lapso
en el que Eros regaló moscas al universo,
soy paralelo a los fantasmas intrauterinos de la oscura omnipotencia.

Existiendo en el líquido amniótico de la placenta verminosa,
pez con alas y garras mitóticas,
singlaré la profundidad abisal de la conciencia.

Y como si fuese el ácido que disuelve la piel hermosa,
escupiré en tu cara todo eso que odias.


POESÍA MALDITA PARA EL CORAZÓN SATANICO





Lascivia

Equis cantidad de días en los que
 estuve sedentario en aislamiento insondable
Fastidiado, cual verminoso rey gusanil
Y así pensé en ti, amada mía
¡Ideas de conciencia difusa, 
dotadas de una duración propia!
 Bajo el paroxismo de Júpiter
amolados insectos que se alimentan de lo putrescible
vinieron a escarbar mi piel
Quejicosos los entecos dientes mordían a la muerte,
y  un rugido del océano de Hades,
y una confesión aberrante,
y eso que llamaste amor
en ondas relampagueantes,
hipóstasis del dolor
deconstrucción de malformaciones esferales,
espuma de conceptos navegables,
y los besos que nunca volveré a probar,
y la desnudez gratificante de la escabrosidad mimada,
y la ayuda desinteresada que fue traicionada,
todo eso alcancé a ver en tu mirada.

ESCRITOS VISCERALES



Necrópolis


Luna beoda hundida en el espacio interestelar,
navegando cual gabarra en un eje paranormal,
ajusticiando acremente a indómitas estrellas contrapuestas en la putada degollina votiva 
que pretende refrendar  la grandiosidad del litoral.

Alacridad que zahiere el tris de felicidad,
sombría anterioridad ribeteada en la clandestinidad,
revulsivo onomástico del numismático relámpago cicatrizado y malquistado en la simulación canicular del anafe amoroso esmorecido del eximente menestral que maneja los impulsos de tu Ser para hacer y deshacer ex profeso el himen estropeado siempre bien usado porque siendo fluctuante el sexo emporcado emulsiona lo camarico aunque malcoma velozmente la escasa juventud del presente.

Coyuntura de vorágine la púa que hiere estercolando al lobato desfigurado por estar secreteando con el yegüero del diablo destetado y desatrancado de las comisuras de resquemor simétricas al pecado.

Imantada oquedad la del tuétano azulino,
erotismo facsímil aquella sosera ancorada,
perspicacia verbenera trabajando la concupiscencia ninfomaníaca,
besos de marihuana en el atadero de Tijuana,
abyección sufrida y deseada la consumición inoculada en el ano empapado que eyecta heces de fragancias aromáticas.

Errátil sensualismo, presenciar la necropsia.
Estamos advertidos, por el smog  oportunista.
Hay luces neón e improcedentes meones polemizan la debilidad del afeado  que intenta volverse un tunante
Virtualmente todo es impresionante,
nada desentona y nada se me antoja.

Ateniéndonos a expresiones  predicativas  poliádicas
lo monádico desfallece designado en el culo de una hembra,
detengámonos ahora en su uso apofántico del  inabarcable ocio,
veamos el antecedente consecuente que precisamente consiente pérsicamente cualquier sobeteo  que acontezca libremente.

Piénsese intuitivamente lo grotesco,
alguien présteme un féretro.

Atibórrenme la mandíbula con besos,
ensalívenme mi asquerosa piel aria,
sóbenme la espalda jorobada,
jálenme las tripas hambreadas,
invítenme a respirar en una bolsa; a vivir en una necrópolis;
a mear en los vasos; a ensuciar los manteles con excremento caliente; a vomitar mentiras, o, arañarme la garganta declamado un verso que me ponga la piel colorada.

Necrópolis, la habitación encerrada.
Necrópolis, ¡se muere México, hijos de la chingada!

FILOSOFÍA POÉTICA DE LA EXISTENCIA CADAVÉRICA




Hiperconciencia extraterrena


Sinceras condolencias que parecen tensarse y, 
una invitación fatídica a un sonambulismo sofocante, 
los muertos están a punto de multiplicarse, 
se vuelven bergantes para ir hacia adelante.

Los espectros saínan y se asobinan en el callejeo intransitable. 
De soslayo, a veces desplazándome, busco almas extraviadas, 
les ofrezco algún estanque en las montañas para descansar el fin de semana; 
yo creo que si fueras tan valiente vendrías a conocerme.

Adentramiento misérrimo que abre el reóforo donde los mutantes están vestidos 
con batas albugíneas.  
Hay solamente una cosa que me favorece, tengo hiperconciencia  extraterrena.

Surca el cielo una bandada de murciélagos aleteando tras nubes tenebrosas.
El aspecto de la noche trasluce fúnebre reduciéndome al mínimo la visión.
Por razones casi casuales he sido un suturador asequible del hermetismo.
Desde hace tiempo concibo la vida como una pérdida.

Perpetuamente solitario, inconmoviblemente hundido en la niebla. 
Si algo me  distingue es que prefiero denostar, sin luchar, los augurios de las derrotas. 
Una actitud perdedora me distancia de cualquier triunfo posible.
Sojuzgado y arruinado en la penumbra quieta, 
no hago cosa mejor  a otorgarle al presente una importancia superflua.
Siendo escueta la advertencia de peligro, no consigue alertarme los cinco sentidos.
Huyo con sapiencia de lo cotidiano, sin embargo, tarde o temprano, 
como todos los demás humanos, 
no puedo evitarlo, regreso, adscrito a escollos relacionados a la ingenuidad. 


Irremisiblemente, desaparezco bajo los túneles, 
evocando en el vértigo enigmas heredados.
Enriquecido teóricamente en ideologías mixtas, 
masco la ignorancia de conocer y 
degluto aprendizajes por no poder engendrar circunstancias superiores.

Resiento transparentar lo inútil de mi carácter,  
es una genuina preocupación
a la  cual le doy demasiada relevancia, 
ni en el ámbito de ocurrencias arbitrarias consigo zafar mi voluntad. 

Insisto en juzgarme por la falta de una personalidad sociable.
 Resulta para mi inevitable considerarme un inadaptado, 
quisiera superar la confusión; alejarme de los malos entendidos

Indolentemente roñoso, 
estancado el hedor mortuorio de la carroña
la sociedad, el destino.

La ciudad revestida de los rosarios rezados en la noche, 
son gritos desesperados para alejar a los demonios. 
Se han anclado monstruos en las periferias y salen de madrugada. 

POESÍA MALDITA PARA EL CORAZÓN SATÁNICO




Perverso Poliformo


  Aduce, el Cielo, que vengo del Infierno, soy un perverso  polimorfo gozando del sexo necrofílico, me entretengo en las lóbregas noches con cuerpos femeninos visualmente cadavéricos como un desollado de anatomías del Renacimiento.

  Los aullidos de perros famélicos conjuran maldiciones para activar mi cerebro de androide unisexo.

  Caminan las medusas, usan tacones de naufragios, sus pies aterrizados en escenarios volcánicos, finalmente, captaron mi atención. Me interesa aquel pescuezo de codorniz colgando medallas de las olimpiadas exorcistas.

  Ahora, intento demostrar que el interior y el exterior de las pulsiones demoniacas son la eterna repetición del logos cerdo atribuido a la desesperación.

  Inteligido en actualidad pensante, sodomizado a decursos recurrentes  del orden sensorial por la austeridad  concipiente, destejo la realidad feral porque solamente consigo un estado atmosférico objetivo cuando conduzco máquinas productoras de sentido. Sé, de conjuros satánicos y serpientes aladas, estoy embrujado por el pensar calculante y los peores pensamientos braman alegóricas blasfemias.

  Lo admirable, en un plexo de moribundas lombrices eléctricas, es la poca finura del azar, porque éste se vuelve distante y científico.

  Puteo a los dioses y a quienes me volvieron un ermitaño, los odio tanto, quisiera atraparlos en una telaraña gnóstica y poder olvidarlos, dejarlos lejos de la psique esquizofrénica de mi malquerencia mental.

 Padezco anomia amatoria, esto significa, que rondo el mundo de lo sacro con senda incapacidad robótica, por lo cual, mimetizo los sinsentidos blanquecinos de una locura primigenia. Ante el dolor de saberme maniático, respiro los peores humos tóxicos, solamente para asimilar que moriré solo.

 Soy tan infeliz gastando plata en los agujeros artificiosos donde voy a practicar batallas de lencería.

 ¡Déjenme, malparidos, estoy ocupado, hablando pestes de los amores podridos que fueron poseídos con magia vudú!

FILOSOFÍA POÉTICA DE LA EXISTENCIA CADAVÉRICA



Disertación


  ¿Por qué amar? Cuestión inacabable y estólida. En el momento en que lo pienso, parezco un murciélago torcido, tendido bajo la luminosidad

   Probablemente he escrito toda mi vida para ensayar esa pregunta. Con poesía maldita basureo riñas mentales y cuestiono sintomatología rastrera, empezando por los desvaríos crónicos de mi cerebro deficiente. Sin motivo alguno, caigo en depresiones, las cuales, me atrapan en acertijos funestos. Comienzo a escribir para descifrar la locura. Esa vil plétora termina venciéndome, alejándome de todos, y más muerto que vivo poetizo los sinsabores abstractos del clima paradisíaco que se esconde en la vagina de una mujer hippie. 

   Recurro por eso a los hologramas fantasmales —pésimo remedio e ilusoria verdad—, dicho con otras palabras, hago poesía horrenda, siento cierta vergüenza al confesar que todavía me ilusiona el que alguien me considere poeta. 

  Una realidad irreal, un amor que nunca fue amor, empleo los sentimientos sin sentirlos. Incongruencias similares son injustificables, me place la incomunicación, y convertido en un roñoso ya no aspiro a ningún grado de coherencia en lo que escribo; respirar supone un acto de fe. El que permanece en un cuerpo que detesta, atribulado por el "enajenamiento de la carne", difícilmente atraerá miradas, quién podría interesarse en un pensador gris de los manás, prefiero ocultarme en el Más Allá. 

   Allí en el inconsciente, debo admitir, está lo peor de mi mente. La lenta inmersión entreteje instintos en una doble polaridad de oscuridad bestial, una variedad de costra excremencial. 

  Dejar de amar, significa dejar de ser humano. Un estremecimiento de llaga cáustica en los órganos, tendones enroscados e incinerados, el reconcomio protervo de convertirse en un espejo rompible, un horror indescriptible, una mengua severa. Una instintiva anomalía al transitar por la ciudad, en los aspavientos, en los sufrimientos artificiosos. Un carácter puteado en infinitud, crecidamente banal, la dejación de un corazón amorfo, un agotamiento constante y céntrico, algo que imposibilita el socializar. 

  Aquí estoy nuevamente escribiendo, con la simple, quizá absurda, intención de encontrar la salida perceptiva de mi tristeza añeja.

DIMINUTAS HISTORIAS MUGROSAS DE AMOR


Frente a mí

    Pensarte, es entretención cancerígena de mórbida complacencia sensitiva en la pulsación ininterrumpida del amor sarnoso. Odiarte es la perruna obsesión que he jurado a la luna. Construcción apostolical desdeñando cursiladas que recalcan más que nunca cuán grande puede ser tu ausencia. Representación alegórica de complementariedad preservando el acertijo cuántico de la insatisfacción. Dejando que fumes en la habitación, admiro las curvilíneas sombras moribuntas en la noche añil. Mentalmente te vi, parada frente a mí, ilusión convulsionadora de todo lo que soy. Estás paseándote desnuda, sin centro de gravedad, pisas las añagazas de mi cerebro, ahí encuentras un montón de cartas nunca escritas solo pensadas,donde te digo lo mucho que te quiero. Estabas frente a mi, hace dos o tres años, siendo humana, ahora eres holograma.






Ser Nadie

     Puede parecer increíble, pero el momento supremo de la orfandad social que padezco, resulta de la mayor importancia cuando oscilo en la tarea agotadora e interminable de ser nadie. Pensarte tiene sentido porque tengo la impresión de que tú quieres estar conmigo y compartir la experiencia carnal con un beso irrepresentable para otros seres que no seamos nosotros mismos, por tanto, aun estando aislado en épocas remotas, creo en la remisión mutua de un acontecimiento único, esperar y luego olvidar esta simonía de lo iracundo que consigue llenarnos el corazón de luto. 





Rezaré

     Rezaré para que vengan los buitres a comerse la carroña, desgajando los pellejos de nuestra piel infecciosa. Estaré deseando que salga la luna endiablada cuando las nubes sean opacas, ojalá los mamíferos mortecinos puedan sobrevolar encima de nuestra desgracia. Torceré el instinto de las sombras, añejaré la sangre en un balde lleno de vomito. Todo estará listo, se llevará a cabo lo que tanto deseamos, una romántica ceremonia luctuosa.





La enfermedad

     El cuerpo que enclaustra durante años sentimientos grisáceos, es arrastrado como una pequeña barca en el mar infernal de los sinsentidos. Lleno de inquietud, igual que cualquier  individuo que ha sido esclavizado por una demencial existencia, intento montar una interpretación personal para solapar la melancolía.
    Una terrible inquietud, que sin piedad entristece mentalmente y detiene el resplandor neuronal volviendo tem­pestuoso al pensamiento, me viene empujando hacia un feudo misterioso, es así que declaro el frenesí hierático por prevalecer dopado a una polaridad espiritual que desprecia lo tangible. Es difícil vivir cuando se ha perdido la fe en uno mismo, especialmente si las horas van y vienen atestadas con desazón, aversión e indiferencia.
      Estoy impostado a una admonición absurda que acoca la unicidad, viajando de una dimensión a otra sin poder permanecer en ninguna.







Una hilera de amores no correspondidos sentenciados a fusilamiento

      Apretó el paso hasta rebasar una hilera de amores no correspondidos sentenciados a fusilamiento.Alzó el índice y señaló al que le había destrozado su corazón.Sintió la magia de mandar matar el desprecio, la indiferencia, las mentiras y las promesas incumplidas. Y gritó: ¡muérete perra, muérete cerdo, muéranse todos los que no me quisieron, váyanse al infierno!
        Luego se pregunta qué podría haber hecho para impedir todo aquello.





Maligna relación de prostíbulo

      Derrumbándose para evitar el colapso, defendió con entusiasmo esa idea demencial. Maligna relación de prostíbulo; él de corbata y saco color beige, ella escotada y sin bragas; las palabras bailaban en sus labios, deseaban morderse, participar en el juego cósmico, su mundo se contraponía al mundo de los otros. Tras grandes penurias, se colmaban sus corazones, fue entonces cuando el macho le dice a la hembra: señorita de ensoñaciones, soy un paseante solitario, la mía es una enigmática pervivencia, he perdido la patria, la familia, y cualquier motivo para continuar con vida, por eso hoy le pido que duerma conmigo.

DIMINUTAS HISTORIAS MUGROSAS DE AMOR

    



Basureado


   Estoy basureado en el suelo, yazco derrumbado en la lona del cuadrilátero de la vida, derrotado desde hace tiempo, ya no pretendo levantarme. Estando vencido  todo parece ser mejor: las series de televisión que pasan por el cable se vuelven entretenidas, y los versos que te escribía son musicalizados por gatos nostálgicos. No hay decepciones amorosas, ni envidia enfermiza, ni traiciones, ni fuerzas para hablar a una estudiante de psicología, las mujeres dejan de parecerme lindas, a todas las veo igual, felices con un rufián y por fin lo puedo aceptar. Así que estate tranquila, he dejado de pensar en ti. Y el cabronazo de tu  novio, puede seguírtela metiendo en esa herida lampiña, como sea, hazlo con quien quieras. Mantente rasurada la vagina, sigue oyendo música que Televisa promueve, lee las revistas de moda, cómprate lo que se te antoja, harás bien, serás feliz, así que déjame disfrutar el placer de arrellanarme en el fracaso. Sigue tuiteando, visitando tu Facebook, promoviéndote con los machos de gimnasio, a mí déjame tranquilo.







Cercanía


   Matilde, preciosa Matilde, con esa etérica belleza de diablesa chichona. Nada en ella era un desperdicio, varias veces le canté a sus oídos, le pedí los besos prohibidos por si acaso se le ocurría dármelos, y ni uno de piquito me devolvió la Matilde, cómo hacer para convencerla; conviene hacer notar que no era nada personal, se comportaba igual con los demás, en cada rincón de la vecindad le alagaban con piropos morbosos, y a ella que tanto le gustaba rondar por aquellos rumbos, usando diminutos shorts, dejaba babeando a los prietos, paliduchos güeros, jóvenes y ancianos. Finalmente se decidió por uno de ellos. Y se la quedó el peor de todos, el más hijo de puta que había en el barrio.  
    Ahora es mi madrastra.


Cualificado


  De ahora en más, apreciare este siglo, por las absurdas películas que pasan en cualquier canal a las tres de la mañana, dejaré de ver como algo paupérrimo esos estándares de las librerías atiborradas de historias simplistas, qué  más da si los filósofos se están extinguiendo y los técnicos proliferan, o que la gente haga caso omiso a las desgracias de los vecinos pero se preocupe afanosamente de sus mascotas; voy a cenar con un gusto enorme las comidas congeladas, a comprar celulares que sean tan inteligentes que hacen parecer idiota al usuario, haré todo eso, inclusive oiré música electrónica, norteña, o lo qué esté en boga.  Sé que he sido beligerante y poco cooperativo, eso quedará en el pasado. Quiero convertirme en un hombre cualificado. ¿A ti te gustan los hombres así, no? 




Escamoteando culos femeninos

  Tibia espuma lechosa bulléndoles como ola de mar en los muslos de las chicas que llegan escotadas y lucen contentas por estar tumbadas extendiendo las piernas enrabiadas cuando muestran sus huchas depiladas. Él les dice que se vayan. Abre el cajón, saca la droga de su elección, a veces esnifa cocaína como si pudiera controlarlo todo.
  Idénticos, transcurren cada uno de los días siguientes, las hembras van y vienen de la habitación del hotel. Se desvisten, follan, ¡oh que cosa más chingona! La mayoría quisiera quedarse, cuando bajan las escaleras fantasean con volver a estar con él. Nadie les ha lubricado sus agujeros con un festín de placer como lo hace este tipo. Joder, las nebulosas orgásmicas tentalean sus zonas erógenas. Siendo un semental de palo alto, teniendo una poronga gorda, se las mete bien sabrosamente. Es una máquina de pito venoso, escamoteando culos femeninos. Contacten al bloguero para más información. 






El olor de tu coño tempestuoso


   Fotomecánico emergió el cantinero de tu matriz. En este momento en algún antro manoseas la desgracia y sientes como el alcohol está escociéndote las vísceras. Perezoso artista de lo iracundo pedaleando la bicicleta de tus piernitas herrumbrosas que se abren para que él te monte como lo hace un motociclista a una Harley. Sientes un orgasmito  por todos tus orificios. Tus nalgas escupen humo haciendo nacer nubes toxicas en la lluvia de mi tristeza. Estoy echándote de menos, sintiendo el elegíaco cansancio por escombrar en los desperdicios memorísticos. Hoy añoro el olor de tu coño tempestuoso, quiero besar con horroroso fragor diabólico esos labios encallecidos; deseo saborear  la ácida micción saliendo a chorros de ti, ¿cuándo volverás?, ¿dónde estás?, ¿qué hago yo aquí?

POEMAS MUGROSOS DE AMOR


Blasfemando al amor


      Lamiéndote las tetas,
      lamiéndote las tetas,
      olisqueando tu perfume vaginal,
      la verga taladrando el cuerpo curvilíneo industrializado de ilusiones,
      la verga  taladrando el  cuerpo curvilíneo industrializado de ilusiones.
      Coño peludo bañado en semen.
      Coño peludo bañado en semen,
      golosinas compradas en celebraciones cristianas,
      marabunta de hormigas locas celebrando en mis entrañas
      y blasfemando al amor.

    Estoy  lamiéndote las tetas,
     lamiéndote las tetas pálidas
    y olisqueando tu perfume vaginal
      más apestoso que una discoteca con mil putas en pelotas.
    El sonido electrónico de un hombre gordo vomitando en el callejón de  ciudad Neza,
el sonido electrónico de un hombre gordo vomitando en el callejón de ciudad Neza,
      fumigando con pedos el aliento de México,
      y una ambulancia cargando muertos sin cabeza
      y una patrulla llevándose a ratas infrahumanas,
      espectáculo de lo absurdo que se puede mirar desde la ventana
      en la urbe del sol azteca.
      Lamiéndote las tetas,
      lamiéndote las tetas,
     estoy meando desvergonzadamente alto,
mientras los verduleros aúllan el alza de precio
yo te susurro cuánto te quiero,
besitos en tus nalgas abiertas,
besitos en tus nalgas abiertas, 
te doy mala educación.
 
Autores : | Maldito enfermo, Mujer Escarlata |
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